Muchos ven a los drones como un juguete para pasar el rato, pero pueden ser mucho más. En nuestro país, la gama de vehículos aéreos no tripulados (así se llaman técnicamente los drones) es cada vez más amplia y la salida laboral no para de crecer.

Hablamos con Alejandro Tarsia de Drones VIP, el primer centro de instrucción con certificación de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), que es el organismo que regula todo tipo de políticas para los vuelos de distintas aeronaves (incluidos los drones) y nos contó cómo es la onda.

El curso no es obligatorio pero te puede servir si no tenés un drone. “La persona puede ir directamente a golpear las puertas de la ANAC y ya teniendo un equipo registrado puede rendir el examen teórico-práctico. La ventaja de hacer un curso de instrucción es que se capacita con un programa oficial y que no necesita drones: nosotros tenemos una variedad de diferentes modelos y pesos para que la persona se instruya y rinda sin tener un equipo propio”, dice Alejandro.

Alejandro cuenta que no hubo una concientización por parte del Estado sobre la importancia de capacitarse para manejar un drone. Hay una línea que define que no son juguetes: la normativa 527/2015 emitida por la ANAC. “Todos aquellos drones que pesen menos de 10 kilos y que vuelen debajo de los 10 metros, con 10 metros de radio y que no tengan ningún tipo de objeto u obstáculo alrededor en un espacio aéreo no controlado puede usarse sin licencia. Otra opción es ir a un espacio aéreo cerrado (Aeroclub). Para usar el drone como una herramienta profesional o comercial sí o sí estás obligado a tener una licencia”.

El único requisito para hacer los cursos y obtener el certificado es tener 16 años. Por Drones VIP pasaron personas de hasta 70 u 80 años: “Cada uno viene a capacitarse por distintos motivos, algunos para utilizar esta herramienta de forma consciente con la responsabilidad inherente a entender cómo funciona y otros para usarlos como herramienta de trabajo”, aclara Alejandro.

No se subestima nunca el poder de daño de un drone”, nos cuenta Alejandro. Uno de los casos que más resonó en nuestro país fue cuando en noviembre del año pasado, un drone impactó contra un avión que estaba aterrizando en aeroparque y lo dejó fuera de servicio por daños.

“Si ese dron hubiese entrado en la turbina, hubiera sido una catástrofe muy importante y quizás una tragedia muy grande”, cuenta. “A veces el sentido común es el menos común de los sentidos y por eso nosotros queremos que la gente entienda que está bueno capacitarse, tanto desde lo legal como en la parte operativa”.

Otro caso conocido fue el de Enrique Iglesisas que se cortó los dedos en un recital por culpa de un dron. “Una hélice le puede sacar un ojo a un chico, más si funcionan mal porque necesitan calibración”, agrega Alejandro.

“Que se caiga un dron de 5 kilos que vuela a 10 metros, puede provocar un daño muy grande o incluso matar a alguien y cada vez hay más accidentes. El año pasado reparamos más de 2600 drones y trabajamos para bajar el factor humano: 98% de los accidentes con drones son porque la gente no está capacitada, porque cree que es un juguete y se puede volar así nomás, o porque no entiende las deficiencias que tienen, como la batería.”

Además del peligro para las personas, también es importante capacitarse para no perder o dañar el drone: “Hay un tema muy común entre quienes manejan drones que es un tema de perspectiva para saber discernir cuáles son las alturas de los obstáculos. Al principio cuesta. No todo el mundo está acostumbrado a decir a la distancia cuánto mide una torre y ahí es cuando piensan que el drone pasa y se la terminan pegando contra un árbol o un edificio”.

 

“Nosotros capacitamos a prácticamente todos los canales de televisión, a muchas productoras de arte audiovisual pero también a empresas como YPF y otras de la industria del petróleo o la minería, que entienden la importancia de incorporar una herramienta como el drone”, explica. Además, es una herramienta muy útil para ingenieros agrónomos o arquitectos que hacen el seguimiento de sus obras.

¿Todos los drones son iguales? Sin tener en cuenta los diferentes pesos, hay tres tipos: multirotores, de ala fija y aerostáticos. “El 85% de los drones que están circulando en Argentina son del tipo multirotor, más abocados para lo que es el arte audiovisual (sacar fotos o filmar), pero también se pueden usar para relevamientos de cualquier tipo en superficies acotadas. Para el campo (cultivos, petróleo, minería o cualquier superficie de gran extensión), se utilizan los de ala fija”.

CÓMO HACER EL CURSO

Para conocer toda la info de DRONES VIP podés entrar a su web. Son cursos muy intensivos (duran 4 o 5 días) y cumplen con todos los requisitos oficiales de la ANAC, como el examen psicofísico.

Si el alumno sigue todos los pasos, estudia y rinde, en un mes obtiene el certificado de idoneidad que entrega la ANAC”. El centro de capacitación está ubicado en Benavidez, Tigre, (Pcia. De Bs. As) y existe la opción de hacer el curso a distancia: podés hacer la parte teórica desde tu casa con un sistema de e-learning habilitado e ir un día completo a hacer la instrucción práctica.

Para obtener el certificado de la ANAC sin hacer el curso podés ingresar acá y para saber cuáles son los requisitos para volar un dron en Argentina, entrá acá.

Fuente: https://uno.com.ar/drones/como-es-el-primer-centro-para-aprender-a-manejar-drones-de-la-argentina-06062018_HkZeZ5Zvlm